Si, lo entiendo.
Por eso lo admiro (y respeto) tanto.
Yo soy una “princesa”
que
por algún motivo
tuvo la prueba de “soñar”.
¿Por qué?
Espero el cambio sea pronto,
… me estoy agotando.
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23/03/11
… lo de siempre, que no debería, … ¿o si?
Como humilde perro
(absurdo)
aún busco
caricias symbólicas
que me acompañen en el camino
(por eso todavía creo en vos)
creía
creo
creía…
(ya no
ya no más dolor)
(por favor)
(no puedo decir
no me importa
porque lo siento.)
¿¡Cuando se acaba esto!?
¿¡Cuando!?
¿Cuándo me acabo yo?
(mirando al cielo, esperando una fuerza divina que me permita partir)
(absurdo)
aún busco
caricias symbólicas
que me acompañen en el camino
(por eso todavía creo en vos)
creía
creo
creía…
(ya no
ya no más dolor)
(por favor)
(no puedo decir
no me importa
porque lo siento.)
¿¡Cuando se acaba esto!?
¿¡Cuando!?
¿Cuándo me acabo yo?
(mirando al cielo, esperando una fuerza divina que me permita partir)
6/03/11
Juego de palabras
Siempre
siempre fue una escusa.
¿Que fue una escusa?
Vos.
¿Yo?
... no.
Yo soy una escusa.
¿Vos?
Si
... no.
siempre fue una escusa.
¿Que fue una escusa?
Vos.
¿Yo?
... no.
Yo soy una escusa.
¿Vos?
Si
... no.
2/03/11
Placer en conocerlo
A nancy mora, Batfink y perro.iluso
Te oigo tete escucho
en tus letras
me en-centro
y te encuentro.
Hola extraño.
No te conocía.
Bienvenida?
Gracias
Si, si veo.
No te conocía.
Bienvenida?
Gracias
Si, si veo.
nancy mora
http://nancymoramora.blogspot.com/
Batfink
http://batfinkuno.blogspot.com/
perro.iluso
http://mardeisaac.blogspot.com/
1/03/11
Confuciones
No puedo dejar de pensar en ese viernes
lo confieso.
Vos descansando en mis piernas
y yo
tratando de descifrar, liberar.
Yo durmiendo sobre tus piernas
tratando de descansar y liberar.
Vos tapándome del frio
(eso fue lo percibido, lo confieso)
Tus ojos sonrientes
Mis ojos, sobre los tuyos,
sonrientes.
lo confieso.
Vos descansando en mis piernas
y yo
tratando de descifrar, liberar.
Yo durmiendo sobre tus piernas
tratando de descansar y liberar.
Vos tapándome del frio
(eso fue lo percibido, lo confieso)
No puedo dejar de pensar en ese sábado.
Vos, aprendiendo a sonreír
yo aprendiendo a morir.
Vos, aprendiendo a sonreír
yo aprendiendo a morir.
Tus ojos sonrientes
Mis ojos, sobre los tuyos,
sonrientes.
Y ahora me abruma la duda
de que debería de pasar.
Me altera
no saber qué hacer
de que debería de pasar.
Me altera
no saber qué hacer
Porque; lo confieso
no puedo dejar de pensar…
no puedo dejar de pensar…
16/02/11
2/02/11
A un anónimo que se consumió al vulgo
Alguna vez fuiste lo que eras.
Ahora miras tu reloj Lacoste y desapareces.
Alguna vez fuiste
lo que eras.
Hermoso,
como todos.
Ahora miras tu reloj Lacoste y desapareces.
Alguna vez fuiste
lo que eras.
Hermoso,
como todos.
31/01/11
Confesiones de un/a nihilista inculta
A Mar. de. Isaac
No busco buscar algo.
Busco comprender
que es ese devenir,
y caminar por el…
19/01/11
23/12/10
5 minutos de necrofilia
"Are you really sure that you believe me
When others say I lie
I wonder if you could ever despise me
You know I really try
To be a better one to satisfy you for you’re everything to me
And I do what you ask me
If you let me be free"
If you want me - Glen Hansard & Markéta Irglová
When others say I lie
I wonder if you could ever despise me
You know I really try
To be a better one to satisfy you for you’re everything to me
And I do what you ask me
If you let me be free"
If you want me - Glen Hansard & Markéta Irglová
Aprovecha estos últimos respiros
(mientras todavía estoy calientita)
y cogéme.
12/12/10
23/11/10
… y otro secreto
Una historia más que nunca pasó.
Y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y juro que no pasa
(malditos los rostros que he permitido entrar)
Y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y no pasa
y juro que no pasa
(malditos los rostros que he permitido entrar)
30/10/10
(Cartas a Théo, Vincent Van Gogh)
Amsterdam, 3 de abril de 1878
He seguido reflexionando sobre el tema de nuestra conversación e involuntariamente he pensado en las palabras “somos hoy lo que éramos ayer”. Esto no significa que se deba marcar el paso y no tratar de desarrollarse, al contrario, hay una razón imperiosa para hacerlo y encontrarlo.
Pero para seguir fiel a esta palabra, no se puede retroceder, y cuando se ha empezado a considerar las cosas con una mirada libre y confiada no se puede volver atrás ni claudicar.
Los que decían: “somos hoy lo que éramos ayer” eran “hombres honrados”, lo que resulta claramente de la constitución que han redactado, que subsistirá en todo tiempo y de la cual se ha podido decir que había sido escrita “con el rayo de lo alto” y “un dedo de fuego”. Es bueno ser “hombre honrado” y tratar de serlo más y más, y se obra bien cuando se cree que es preciso, para ello, ser “hombre interior y espiritual”.
Si se tuviera la convicción de pertenecer a esta categoría, se avanzaría por el camino con calma y confianza, sin dudar del buen resultado final. Había un hombre que un día entro en una iglesia y pregunto: “es posible que mi fervor me haya engañado, que haya tomado el mal camino y que siga mal, ¡ay de mi! ¡Si me librara de esta incertidumbre y si pudiera tener la firme convicción de que terminare por tener éxito y vencer!” Una voz entonces le contesta: ”Y si tuvieras la certidumbre, ¿qué harías? Haz como si estuvieras seguro y no serás confundido”. El hombre entonces continuó su camino, ya no incrédulo sino creyente, y continuo la obra sin dudar ni vacilar más. Por lo que respecta a ser “hombre interior y espiritual”, ¿no se podría desarrollar este estado en uno mismo por el conocimiento de la historia en general y de personalidades determinadas de todos los tiempos en particular, desde la historia sagrada hasta la de la Revolucion, y de la Odisea hasta los libros de Dicken y Michelet? ¿Y no se podría sacar alguna enseñanza de la obra de hombres como Rembrandt o de Las malas hierbas de Breton, o Las horas de la jornada de Millet, o la Benedicite de De Groux o Brion, o El recluta de De Groux (o si no de Conscience), o Los grandes robles de Duprém o los molinos y las llanuras de arena de Michel?
Hemos hablado mucho de lo que es nuestro deber y cómo podríamos llegar a algo bueno, y hemos llegado a la conclusión de que nuestro fin en primer término debe ser el de hallar un lugar determinado y un oficio al cual podamos consagrarnos enteramente.
Y creo que estábamos igualmente de acuerdo sobre este punto, que hay sobre todo, que encarar el fin y que una victoria lograda después de toda una vida de trabajo y de esfuerzos vale más que una victoria lograda temprano.
El que vive sinceramente y encuentra penas verdaderas y desilusiones, que no se deja abatir por ellas, vale más que el que tiene siempre viento en popa y que solo conocería una prosperidad relativa. Porque en quienes se comprueba de la manera más visible un valor superior son aquellos a quienes se aplican las palabras: “Trabajadores, vuestra vida es triste; trabajadores, vosotros sufrís en la vida; trabajadores, vosotros sois felices”, son aquellos que llevan estigmas de “toda una vida de lucha y de trabajos sostenida sin doblegarse jamás”. Es necesario hacer esfuerzo para semejarse a ellos.
Avanzamos entonces sobre nuestro camino indeffesi favante Deo.
En lo que me concierne , debo tornarme un buen predicador, que tenga algo bueno que decir y que pueda ser útil en el mundo, y tal vez me convendría conocer un periodo de preparación relativamente largo que quedara sólidamente confirmado en una firme convicción antes de ser llamado a hablar a otros… Desde el momento en que nos esforzamos en vivir sinceramente, todo será para buen fin, hasta si debemos inevitablemente tener penas sinceras y verdaderas desilusiones; cometeremos probablemente también gruesas faltas y haremos malas acciones, pero es verdad que es preferible tener el espíritu ardiente, aunque se deban cometer más faltas, que ser mezquino y demasiado prudente. Es bueno amar tanto como se pueda, porque ahí radica la verdadera fuerza, y el que mucho ama realiza grandes cosas y se siente capaz, y lo que se hace por amor está bien hecho. Cuando quedamos impresionados por uno u otro libro, por ejemplo, tomando al azar: La golondrina, La alondra, El ruiseñor, Las aspiraciones de otoño, Veo desde aquí una señora, Amaba esta pequeña ciudad singular, de Michelet, es porque estos libros han sido escritos con el corazón, en la simplicidad y la pobreza del espíritu. Si se tuvieran que pronunciar algunas palabras pero con un sentido, sería mejor que pronunciar muchas que no serian más que sonidos huecos y no costaría nada pronunciarlas por la escasa utilidad que tendrían.
Si se continúa amando sinceramente lo que es en verdad digno de amor y no se derrocha el amor en cosas insignificantes y nulas e insípidas, se lograra, poco a poco, mas luz y se llegara a ser más fuerte.
Cuanto más rápido trata de distinguirse uno en el dominio de alguna actividad y en algún oficio, y se adopta una manera de pensar y de obrar relativamente independiente, y más se sujeta a reglas fijas, más firme se hará el carácter y no habrá por ello que sentirse disminuido.
Hacer esto es de sabios, porque la vida es corta y el tiempo pasa ligero; si nos perfeccionamos en una sola cosa y la comprendemos bien, adquirimos por añadidura la comprensión y el conocimiento de muchas otras cosas.
A veces conviene ir hacia el mundo y frecuentar a los hombres, pues uno se siente allí obligado y llamado, pero el que prefiere permanecer solo y tranquilamente en la obra y solo quisiera tener muy pocos amigos, es el que circula con más seguridad entre los hombre y en el mundo. No hay que fiarse jamás del hecho de no tener dificultades y preocupaciones y obstáculos de ninguna naturaleza, pero no hay que hacerse la vida demasiado fácil. Y hasta en los ambientes cultivados y en las mejores sociedades, y en las circunstancias más favorables, hay que conservar algo de carácter original de un Robinson Crousoe o de un hombre de la naturaleza, jamás dejar apagar el fuego de su alma sino avivarlo. Y el que continua guardando la pobreza para sí y la ama, posee un gran tesoro y oirá siempre con claridad la voz de si conciencia; el que escucha y sigue esa voz interior, que es el mejor don de Dios, concluirá por encontrar en ella un amigo y no estará jamás solo…
Que este allí nuestro destino, muchacho, que tu camino sea prospero y que Dios este contigo en todas las cosas y te haga triunfar, es lo que te desea con un cordial apretón de manos en tu partida, tu hermano que te quiere,
Amsterdam, 3 de abril de 1878
He seguido reflexionando sobre el tema de nuestra conversación e involuntariamente he pensado en las palabras “somos hoy lo que éramos ayer”. Esto no significa que se deba marcar el paso y no tratar de desarrollarse, al contrario, hay una razón imperiosa para hacerlo y encontrarlo.
Pero para seguir fiel a esta palabra, no se puede retroceder, y cuando se ha empezado a considerar las cosas con una mirada libre y confiada no se puede volver atrás ni claudicar.
Los que decían: “somos hoy lo que éramos ayer” eran “hombres honrados”, lo que resulta claramente de la constitución que han redactado, que subsistirá en todo tiempo y de la cual se ha podido decir que había sido escrita “con el rayo de lo alto” y “un dedo de fuego”. Es bueno ser “hombre honrado” y tratar de serlo más y más, y se obra bien cuando se cree que es preciso, para ello, ser “hombre interior y espiritual”.
Si se tuviera la convicción de pertenecer a esta categoría, se avanzaría por el camino con calma y confianza, sin dudar del buen resultado final. Había un hombre que un día entro en una iglesia y pregunto: “es posible que mi fervor me haya engañado, que haya tomado el mal camino y que siga mal, ¡ay de mi! ¡Si me librara de esta incertidumbre y si pudiera tener la firme convicción de que terminare por tener éxito y vencer!” Una voz entonces le contesta: ”Y si tuvieras la certidumbre, ¿qué harías? Haz como si estuvieras seguro y no serás confundido”. El hombre entonces continuó su camino, ya no incrédulo sino creyente, y continuo la obra sin dudar ni vacilar más. Por lo que respecta a ser “hombre interior y espiritual”, ¿no se podría desarrollar este estado en uno mismo por el conocimiento de la historia en general y de personalidades determinadas de todos los tiempos en particular, desde la historia sagrada hasta la de la Revolucion, y de la Odisea hasta los libros de Dicken y Michelet? ¿Y no se podría sacar alguna enseñanza de la obra de hombres como Rembrandt o de Las malas hierbas de Breton, o Las horas de la jornada de Millet, o la Benedicite de De Groux o Brion, o El recluta de De Groux (o si no de Conscience), o Los grandes robles de Duprém o los molinos y las llanuras de arena de Michel?
Hemos hablado mucho de lo que es nuestro deber y cómo podríamos llegar a algo bueno, y hemos llegado a la conclusión de que nuestro fin en primer término debe ser el de hallar un lugar determinado y un oficio al cual podamos consagrarnos enteramente.
Y creo que estábamos igualmente de acuerdo sobre este punto, que hay sobre todo, que encarar el fin y que una victoria lograda después de toda una vida de trabajo y de esfuerzos vale más que una victoria lograda temprano.
El que vive sinceramente y encuentra penas verdaderas y desilusiones, que no se deja abatir por ellas, vale más que el que tiene siempre viento en popa y que solo conocería una prosperidad relativa. Porque en quienes se comprueba de la manera más visible un valor superior son aquellos a quienes se aplican las palabras: “Trabajadores, vuestra vida es triste; trabajadores, vosotros sufrís en la vida; trabajadores, vosotros sois felices”, son aquellos que llevan estigmas de “toda una vida de lucha y de trabajos sostenida sin doblegarse jamás”. Es necesario hacer esfuerzo para semejarse a ellos.
Avanzamos entonces sobre nuestro camino indeffesi favante Deo.
En lo que me concierne , debo tornarme un buen predicador, que tenga algo bueno que decir y que pueda ser útil en el mundo, y tal vez me convendría conocer un periodo de preparación relativamente largo que quedara sólidamente confirmado en una firme convicción antes de ser llamado a hablar a otros… Desde el momento en que nos esforzamos en vivir sinceramente, todo será para buen fin, hasta si debemos inevitablemente tener penas sinceras y verdaderas desilusiones; cometeremos probablemente también gruesas faltas y haremos malas acciones, pero es verdad que es preferible tener el espíritu ardiente, aunque se deban cometer más faltas, que ser mezquino y demasiado prudente. Es bueno amar tanto como se pueda, porque ahí radica la verdadera fuerza, y el que mucho ama realiza grandes cosas y se siente capaz, y lo que se hace por amor está bien hecho. Cuando quedamos impresionados por uno u otro libro, por ejemplo, tomando al azar: La golondrina, La alondra, El ruiseñor, Las aspiraciones de otoño, Veo desde aquí una señora, Amaba esta pequeña ciudad singular, de Michelet, es porque estos libros han sido escritos con el corazón, en la simplicidad y la pobreza del espíritu. Si se tuvieran que pronunciar algunas palabras pero con un sentido, sería mejor que pronunciar muchas que no serian más que sonidos huecos y no costaría nada pronunciarlas por la escasa utilidad que tendrían.
Si se continúa amando sinceramente lo que es en verdad digno de amor y no se derrocha el amor en cosas insignificantes y nulas e insípidas, se lograra, poco a poco, mas luz y se llegara a ser más fuerte.
Cuanto más rápido trata de distinguirse uno en el dominio de alguna actividad y en algún oficio, y se adopta una manera de pensar y de obrar relativamente independiente, y más se sujeta a reglas fijas, más firme se hará el carácter y no habrá por ello que sentirse disminuido.
Hacer esto es de sabios, porque la vida es corta y el tiempo pasa ligero; si nos perfeccionamos en una sola cosa y la comprendemos bien, adquirimos por añadidura la comprensión y el conocimiento de muchas otras cosas.
A veces conviene ir hacia el mundo y frecuentar a los hombres, pues uno se siente allí obligado y llamado, pero el que prefiere permanecer solo y tranquilamente en la obra y solo quisiera tener muy pocos amigos, es el que circula con más seguridad entre los hombre y en el mundo. No hay que fiarse jamás del hecho de no tener dificultades y preocupaciones y obstáculos de ninguna naturaleza, pero no hay que hacerse la vida demasiado fácil. Y hasta en los ambientes cultivados y en las mejores sociedades, y en las circunstancias más favorables, hay que conservar algo de carácter original de un Robinson Crousoe o de un hombre de la naturaleza, jamás dejar apagar el fuego de su alma sino avivarlo. Y el que continua guardando la pobreza para sí y la ama, posee un gran tesoro y oirá siempre con claridad la voz de si conciencia; el que escucha y sigue esa voz interior, que es el mejor don de Dios, concluirá por encontrar en ella un amigo y no estará jamás solo…
Que este allí nuestro destino, muchacho, que tu camino sea prospero y que Dios este contigo en todas las cosas y te haga triunfar, es lo que te desea con un cordial apretón de manos en tu partida, tu hermano que te quiere,
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